Le pidió a un desconocido que fingiera ser su prometido para salvar a su hijo... pero al llegar descubrió un secreto que cambió su vida para siempre
Una casa donde el sol no entraba desde hacía seis años Había en el viñedo una casona grande, blanca por fuera, pero con las ventanas siempre cubiertas por cortinas gruesas. Los vecinos decían que ahí vivía sola una mujer joven llamada Renata Alcázar. Que era la heredera de las tierras. Que nunca se había casado. Que nunca salía. Y que la única visita que recibía era la de su tía Octavia, una vez al mes, siempre con la misma cara de amargura. Lo que nadie sabía, ni siquiera los vecinos más chismosos, era que dentro de esa casona vivía también un niño. Se llamaba Emiliano. Tenía seis años. Ojos grandes, café oscuros. Y llevaba toda su vida sin conocer el sol de otra casa que no fuera la suya. Renata lo protegía así porque tenía miedo. Miedo de que se lo quitaran. Miedo de que su tía cumpliera la amenaza que le hizo el día que murió Matías, el padre del niño: "El día que me entere que tienes un hijo, te lo voy a arrebatar. Y le voy a dar el apellido que se merece: el mío."...